Posteado por: cordobapsoe | Mayo 30, 2009

DIGNIDAD O CORRUPCIÓN URBANISTICA

Recientemente he tenido la oportunidad de participar en unas jornadas sobre “Legalidad Territorial y Ambiental”, que se celebraron en Lanzarote. La conferencia de clausura correspondió al Premio Nobel de Literatura, José Saramago, vecino de la isla, que versó sobre “El Territorio y la dignidad: la visión del ciudadano Saramago”.

Fue una conferencia inolvidable, por su brillantez y sencillez expresiva, pero también por el noble y comprometido mensaje transmitido. Nos trasladó la buena lección que han dado a la humanidad los Indios del Brasil. Lección que merece ser conocida, por mientras más gente mejor, por lo que quiero colaborar en su difusión.

El Presidente de Brasil, Lula da Silva, recientemente devolvió a los indios un territorio que habían arrebatado a sus ascendientes. Una población india de aproximadamente 19.000 personas, ha recuperado unos terrenos con una extensión similar al de la provincia de Zaragoza.

Unos terrenos que los “arroceros” arrebataron a los indios de forma violenta. En poco tiempo y con todo tipo de armas, devastaron a todo un pueblo, asolaron el bosque, exterminaron las especies animales, destruyeron el medio ambiente y la humanidad que allí vivía. Les arrebataron a los indios los terrenos que disfrutaban, pero nunca consiguieron despojarles de su dignidad como pueblo.

Los indios del Brasil lucharon generación tras generación por su territorio, lucharon en los Tribunales de Justicia Nacionales e Internacionales, defendieron sus derechos ante todas las Administraciones Públicas, y se resistieron a los intentos de corrupción. Los indios recuperaron su territorio gracias a haber mantenido su dignidad, y no dejarse corromper por dinero.

Los “arroceros” son gente sin escrúpulos, dispuestos a destrozar nuestro patrimonio natural, con la excusa de generar riqueza y empleo. Se enriquecen de forma rápida, mediante pelotazos urbanísticos al margen de la legalidad y a costa de los demás. Corrompen y compran a los poderes democráticos. Contaminan y ensucian nuestra democracia.

La corrupción urbanística significa la victoria de “los arroceros” ante los poderes democráticos. La corrupción no solo significa un enriquecimiento ilegal de quienes delinquen, significa también un atentado contra la democracia y contra nuestra dignidad como pueblo.

Estos corruptos tratan siempre comprar a quienes consideran más débiles y sobornables. La única forma de no sucumbir ante las tentaciones materiales de los “arroceros”, que los hay en todos sitios, es manteniendo la dignidad, como hicieron los indios de Brasil.

La preocupación de Saramago son los “arroceros” de Lanzarote, isla reserva de la biosfera, a nosotros nos debe de preocupar los “arroceros” de Còrdoba, ciudad patrimonio de la humanidad, frente a quienes tenemos que estar muy alerta, mostrándoles rechazo y fortaleza. Somos nosotros los responsables de mantener nuestro rico patrimonio natural y arqueológico, para lo que tenemos que luchar activamente contra la impunidad y el desprecio de quienes lo tienen todo.


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