Posteado por: cordobapsoe | Octubre 12, 2008

LAS FAMILIAS Y LA CRISIS

Quiero centrarme en el comportamiento de las familias en una situación de crisis como la actual. Las circunstancias, no cabe duda, son distintas de unas a otras, pero todas van a tener que llevar a cabo ajustes importantes que les ayude a superar las dificultades.

El desempleo es la peor de las amenazas para las familias. Si algunos de sus miembros, por desgracia, se incorporan al paro, la pérdida de salarios les va a requerir renunciar a gran parte del consumo, y en muchos casos tendrán enormes dificultades para poder pagar las hipotecas o créditos que en su día obtuvieron. La protección y la asistencia social van a ser fundamentales para que estas familias puedan tener garantizada una renta mínima para subsistir y puedan superar las dificultades que la crisis les trae. El Servicio Andaluz de Empleo tiene una importante labor en estos casos, para dar cobertura a los desempleados, prestaciones, subsidios, ayudas, formación e intermediación para que puedan obtener trabajo. Es necesario hacer un esfuerzo para mejorar en capacitación profesional y versatilidad, para adaptarse a las exigencias del mercado de trabajo y salir cuanto antes de la situación de paro.

La inflación también ha contribuido al empobrecimiento de nuestras familias. La subida de los precios de los combustibles y de los alimentos nos ha hecho perder capacidad adquisitiva. Este aumento de la inflación, a su vez, ha provocado subidas de tipos de interés que han sido aplicados en los préstamos hipotecarios, aumentando sustancialmente las cuotas a pagar por las familias a los bancos.

 

Todas las familias se están adaptando a los cambios. Han reducido el consumo, comprando productos más económicos y prescindiendo de otros no indispensables. Está aumentando el nivel de ahorro de las familias que no han perdido rentas o trabajo. Y todo ello, se está reflejando en una reducción de la demanda interna. Las familias también se están endeudando mucho menos, debido a la falta de liquidez del sistema financiero y a las dificultades para acceder a los créditos. 

Confiamos en que las medidas adoptadas mejoren las circunstancias de las familias, en un momento económico tan difícil como el actual. El Banco Central Europeo ha rebajado en medio punto los tipos de interés y el Gobierno de España va a aportar liquidez a nuestro sistema financiero, para que tanto las familias como nuestras empresas puedan acceder a créditos. Nuestro Gobierno también consiguió un acuerdo con las Entidades Financieras, para que sea gratuita la ampliación de los plazos de amortización de los préstamos hipotecarios y poder reducir las cuotas a pagar. Se ha implantado una importante rebaja de los impuestos, como son los 400 euros en IRPF, la eliminación del Impuesto sobre Patrimonio, o la reducción en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. También, la subida de pensiones y del salario mínimo, la renta de emancipación, las ayudas por nacimiento y los incentivos al ahorro energético, contribuirán a cubrir los gastos familiares y a aliviar las dificultades por las que atraviesan las familias.

Debemos confiar en que todas estas medidas y ajustes preparan a las familias para una nueva etapa de crecimiento, que nos hará recuperar el empleo, la renta disponible y la capacidad adquisitiva, para posibilitar un consumo sostenible y cubrir las necesidades de inversión.


Respuestas

  1. Es un hecho cierto y constatado que ya no se puede ocultar. El Gobierno y el proyecto socialista del presidente Zapatero están zozobrando en el huracán que ha provocado la crisis económica mundial. La ausencia de medidas económicas y estructurales eficaces, la falta de prevención y reacción, los reiterados intentos de minimizarla ocultando su gravedad y duración, preocupan cada vez más a amplios sectores de la sociedad española.

    No hay datos objetivos y reales que confirmen la fortaleza de la economía española como dice con tanta vehemencia y frivolidad irreflexiva el presidente Zapatero. España es el país con más paro de Europa, y lleva camino de alcanzar las mayores cifras de nuestra democracia, es también el de mayor inflación, el PIB esta cayendo en picado y la deuda publica se incrementa día a día. Ante semejante situación, el presidente del Gobierno propone parches que no cubren el pinchazo económico de cientos de empresas, cataplasmas que no alivian la desesperada situación de miles de familias, remiendos a la economía de un país embargado por la gran banca a la que se protege con cheques en blanco, al portador y a cargo de del erario publico.

    Ya no hay motivos para el inconsciente optimismo del presidente Zapatero. El pesimismo consciente se ha filtrado en todos los poros del tejido económico y social del país. La desaceleración, la crisis, la recesión, o como quieran denominar a esta situación los políticos y economistas de este país, es una realidad que tendremos que soportar y sufrir durante un largo e indefinido tiempo que nadie puede determinar.

    No hace falta ser economista, ni haber estudiado en prestigiosas universidades a los “grandes pensadores” económicos. No hace falta ser político, ni entendido en cuestiones de organización de gobierno. Solo hace falta sentido común, es decir, ejercer la inteligencia en su actividad espontánea usando la razón como medio para poder distinguir lo verdadero de lo falso. El problema es que el sentido común de nuestros economistas y políticos es el menos común de los sentidos. Quizás, por ese motivo la gente común no les entendemos.


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