Recientemente se han cumplido diez años de la privatización de Argentaria, por el Gobierno de Aznar. Argentaria fue la última banca pública de este país y quedó integrada en el BBVA. El desmantelamiento de la banca pública, que llegó a contar con una quinta parte de las operaciones del sistema financiero, supuso dejar en manos del sector privado (banca comercial, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) todo el negocio bancario.
En estos momentos, lo más parecido a la banca pública es el Instituto de Crédito Oficial. El ICO es un organismo público que convenia con la banca privada el desarrollar políticas de estímulo a la economía. Durante el 2009 el ICO ha intervenido en una cuarta parte de los créditos, ha participado en la concesión de 15.000 millones de euros en préstamos a través de las entidades financieras. No obstante, ha utilizado poco más de la mitad de los recursos de que disponía. La actuación del ICO ha estado supeditada a las decisiones de los bancos y cajas de ahorro.
La crisis financiera que estamos viviendo ha bloqueado el crédito a familias y empresas. El Estado se ha convertido en prestamista de los bancos, y muchos recursos públicos se han puesto a su disposición para estimular la economía. La compra de activos bancarios y la prestación de avales han significado una importante inyección de liquidez y de fondos públicos a los bancos, para que a su vez éstos se los presten a las empresas y familias. Pero la colaboración de las entidades financieras ha sido escasa, y se han preocupado más de solventar sus problemas de liquidez, riesgo y solvencia, que de desbloquear la financiación de nuestro tejido productivo.
Somos muchos quienes en momentos como éste echamos de menos una banca pública que gestione y administre los fondos públicos, y sobre todo que solucione los problemas de financiación en nuestra economía. La crisis ha puesto de manifiesto algunas carencias de nuestro sistema financiero, entre otros el de dependencia total del sector privado.
Por parte del Gobierno, se ha anunciado que en el 2010 el ICO va a asumir funciones propias de la banca pública. El nuevo ICO tomará participaciones en el capital de empresas y concederá préstamos directos a proyectos de empresas medianas. También abrirá una ventanilla de crédito para los particulares que quieran financiar obras de rehabilitación. Todas estas nuevas iniciativas se integrarán en el Fondo de Economía Sostenible.
La banca pública ha tenido siempre como objetivo el nutrir de fondos a los sectores estratégicos. Esta necesidad es más acuciante en momentos de crisis y en momentos de cambio de modelo productivo. El nuevo ICO va desarrollar estas funciones propias de la banca pública y va a suplir la falta de colaboración de la banca privada en la inyección de liquidez a nuestras familias y empresas. También va a significar una solución a algunas de las deficiencias puestas de manifiesto por nuestro actual sistema financiero, integrado en su totalidad por el sector financiero privado. (Publicado en Diario Córdoba 12-01-10)